lunes 7 de febrero de 2011

72... avenc Jordi Verdiell

Sábado por la mañana, no hace mucho frío, hace mucho sol... día perfecto para meterse en una cueva, más en concreto en mi primera cueva en la que voy a tener que usar cuerda para bajar. No oculto que tengo cierto cosquilleo en la tripita, la primera vez que vas a hacer algo es normal, ¿no? Por las reseñas que había leído sabía que una de las dos gateras era un paso muy estrecho, y no sabía si sería capaz de enfretarme a la sensación de estar aprisionada...

Antes de llegar al pueblo del Ordal, dirección Tarragona, hay una casa de cerámicas y un restaurante, allí dejamos el coche, unos metros más abajo hay un campo de fútbol, y por la izquierda de éste sale un caminito que cruza por un túnel la carretera, seguimos el camino, encontramos una desviación que la seguimos hacia la izquierda, y más adelante otra, que también seguimos hacia la izquierda; empieza la subida (cómo me gustan las subidas...) i cuando llegamos a lo alto de la montañita, cruza un camino... pero pasamos de él y seguimos recto. Después de una marcada curva a la derecha encontramos unos hitos a la izquierda del camino que marcan un caminito poco marcado... los seguimos y voi-là! ahí está la cueva. Como vale más una imagen que mil palabras

Ver Jordi Verdiell en un mapa más grande">aquí está el plano en google.

Llevábamos tres chapas, una cuerda de 50m (de sobras) y mosquetones varios. Hay varias maneras de montar la cuerda, y creo que nosotros lo hicimos por el más complicado... nervios de la primera vez, supongo...





Bajas por un rapel volado de unos 14 metros.





Luego pasas a otra salita por una gatera que ya es un poco estrechita...

y luego a la tercera sala, por otra más estrecha aún y un pelín complicadilla de desatascarte, pero vale la pena lo que ves cuando la has pasado, porque las excéntricas ahí están mucho mejor conservadas.






Después de las fotos... yumas y para arriba, que sólo son 14 metrillos. Fin de la primera cueva!

miércoles 19 de enero de 2011

71... ensimismada con Terry


No voy a decir nada de la biografía de este hombre, ni explicar su recorrido bibliográfico, primero porque soy una novata, y segundo porque si en google pones "Terry Pratchett" hay millones de personas que te explicarán mejor que yo quién es y qué ha hecho. Desde hace años que llevo oyendo este nombre y la palabra "mundodisco" de boca del Sr. A, y no me acavaba de convencer una historia en la que la Muerte fuera un personaje que va persiguiendo a un mago. Un día paseando por la librería, sin saber qué coger, sin ganas de novela negra, sin ganas de novela hispánica... sin ganas de nada en especial... vi las letras brillantes de las novelas de mundodisco publicadas por Debolsillo... y mira, ¡me animé!... compré las dos primeras, y me duraron una semana y media. antes de acabar el segundo libro ya tenía el tercero y el cuarto en casa, y ahora que voy a empezar el cuerto, ya tengo planificado ir a por los dos siguientes.

La chispa que tiene este hombre, la ironía de las situaciones, la vida de sus personajes... las verdades como puños que dice sin querer decir, y que a cada página te arranca una sonrisa hasta en las situaciones más dramáticas, hacen que me haya enamorado de la pluma de este hombre, y que ahora mismo no tenga ojos para nadie más.

Por cierto, Sr. A., no se me enfade, pero voy a empezar a hablar de otras cosas que de libros por aquí, porque tengo ganas de dejar en algún rinconcito imágenes de lo que voy a empezar a hacer. Voy a ir a lo más profundo que pueda de mí... i pensando al estilo Sr Pratchett, eso debe estar en cuevas y simas, así que le iré mostrando fotos de mis profundidades, ¿me lo disculaprá?.

lunes 11 de octubre de 2010

70... Cogiendo de nuevo un libro

Hay veces, en que la vida personal, la tuya y la de los demás, te secuestra todo el tiempo y no puedes hacer nada más que dejarte arrastrar por los acontecimientos.
Esta será una entrada breve, lo justo para recordarme que una de las cosas que más me gustan en este mundo son los libros y las madalenas rellenas de mermelada, un café en el Starbucks, tardes de música, manta, sofá y letras. Y acordarme de lo que me gustaba después venir aquí y escribir lo que me había parecido tal o cual libro, y después de publicar, perderme por otros blogs que me incitaran a leer más cosas.

Creo que empieza una nueva etapa en la que podré volver a leer tranquilamente, durante sesiones de más de diez minutos, así que no me prometo nada... pero intentaré ir pasando a dejar mi modesta opinión sobre lo que lea (que luego hace gracia leerlo, hombre).

Sr.A. Ya sabe lo que hemos hablado, y que está pendiente esa madalena. Aunque no haya visto nada escrito por aquí, le aseguro que las páginas de la moleskine que usted me regaló no están en blanco, no podía renunciar a todo, y escribir ahí era un poco como susurrarle al oido. Un fuerte abrazo.

miércoles 14 de abril de 2010

64... Cuadrante Las Planas (m.o. XI)


Estaba esperando la publicación de esta novela en candeletas, después de haber leído Sé que mi padre decía tenía más ganas de Sr. Uribe. Una tarde gris, tras contarle mis penas a Sr. A, me acercó a ver a su librera... con la pequeña sorpresa de que tenía esperando dos ejemplares de la última novela de Willy para nosotros. después de acabar de leer el que estabamos leyendo cada uno, nos pusimos de acuerdo para pasar un domingo con Sera Idókiliz, acompañarle en su huída por una tierra inóspita.

Me prometieron que no me quedaría indiferente, y así ha sido. Voy a intentar dar una pincelada sobre la novela, aunque siento que no pueda plasmar mis dudas ni mis conclusiones, ya que no es una novela al uso, en la que contando un poco del principio puedes dejar entrever qué pasará, o por dónde tirará la acción, y no quiero desgranarle la trama a nadie... es difícil de explicar, teneis que leerlo para entenderme.

Para empezar, un aspecto que creo que cae por su propio peso, y que sí puedo decir con todas las palabras: la escritura de este hombre es impecable. En muchos libros no te paras a pensar en el estilo literario, te centras en la historia porque es lo único que hay; en cambio, en Cuadrante Las Planas salta a la vista lo bien escrito que está, los diálogos son como sacados de una grabadora que ha escuchado atenta a los personajes, una reproducción asombrosa con palabras reales, reacciones espontáneas, y silencios que no te los tiene que contar porque sabes que están ahí. He notado el peso del sudor corriendo por el cuerpo bajo el sol en el desierto, el olor del agua de lluvia dentro de una tinaja, el dolor de pies que supone caminar durate horas por un paraje innerte paralelo a las vías de un tren abandonado. Me quito el sombrero ante usted Sr. Uribe.

Para continuar, decir que igual que en Sé que mi padre decía las ciudades, los pueblos y los lugares, se convierten en un tercer personaje, que influyen sobre el protagonista, no son sólo el telón de fondo de la acción, sino que la condicionan totalmente, el autor elige al detalle el paisaje donde se desarrolla cada escena, porque si lo cambiara de sitio, no sería lo mismo, la reacción de los personajes habría sido diferente. Se hace evidente la importancia que tiene el lugar donde se desarrolla cada acción al querer el protagonista ponerle nombre propio a todos los puntos clave por donde pasa. De nuevo todo descrito al milimetro, pero con usar unas pocas frases tiene suficiente, no necesita tres páginas de descripción pura y dura para ponerte en el lugar y convertirte en una espectadora silenciosa que lo ve todo como si fuera Gran Hermano, o un reportaje de naturaleza salvaje.

Si fuera una novela al uso, hubiera seguido la "reseña" explicando que "Tras un año y medio en La Coquita, el dueño de la casa obliga a Sera Idókiliz a abandonar su refugio, éste atravesará el Cuadrante Las Planas (un desierto que han cuadriculado para vender por parcelas) para regresar a Bilbao, donde aún tiene cuentas pendientes y por el que se refugió en La Coquita, en el camino se encuentra con personajes de todas las calañas, a cada cual peor. Un viaje de un vasco que aunque esté a miles de kilómetros de las calles grises de su ciudad, sigue cargando a sus espaldas con una sociedad hermética, en las que algo como unas pintadas amenazadoras en un portal no merecen ser borradas porque se sabe que estarán de nuevo al día siguiente, en las que la respuesta ante los violentos suele ser bajar la cabeza y mirar para otro lado". Pero ya he dicho que con una reseña normal no sería capaz de explicar lo que me ha producido leer este libro. Es un libro que cuando lo terminas y lo cierras eres incapaz de coger otro y empezar de nuevo con una historia diferente. Cuando terminas la última frase de Cuadrante necesitas coger el teléfono y hablar sobre él, y poner tus opiniones con las de otra persona, y mientras me iba oyendo hablar iba sacando unas conclusiones que ni yo misma me esperaba, alejadas totalmente de mi primera conclusión.

Como no puedo contar más sobre la trama de la novela, porque sería una pena que diese pistas, porque sinceramente creo que es una novela que HAY que leer, escribiré la conclusion que he sacado de leer entre líneas al cerrar el libro. Espero no ir muy desencaminada, y que el Sr. Uribe me perdone si estoy totalmente equivocada, supongo que cada libro depende mucho de la persona que lo lee, y de la etapa de su vida por la que está pasando. Ahí voy.

Y es que todos pensamos que somos buenas personas, que las cosas malas que nos pasan son por culpa del resto del mundo, pero si nos ponemos a ser sinceros con nosotros mismos, a desnudarnos ante el espejo y admitir nuestros actos, nos damos cuenta de lo desfigurados que a veces nos vemos. Vale, la gente nos hace daño... pero ¿no hacemos daño nosotros a la gente? aunque sea sin quererlo, y eso es difícil de admitir, y hasta que no nos lo dice alguien desde fuera, no somos capaces de ver que criticamos lo que nosotros mismos hacemos, en ese punto la historia es grabada desde la cámara subjetiva de nuestros ojos y desde una cámara objetiva y externa, y una misma historia pasan a ser dos historias que a veces distan mucho la una de la otra.

Felicidades Sr. Uribe por esta novela. Me quedo esperando la siguiente, que me da igual que sea de novela negra o de "intriga" que es como definiría yo esta, porque es intrigante el viaje que hace cada persona hacia el centro de sus miedos, allí donde se cuecen los sentimientos, tanto de amor como de rábia de las buenas.

¿Me ha gustado? Por supuesto, tengo lo que me prometieron, una novela que no deja indiferente.
¿Lo recomendaría? ¿Y quién no? Dejémonos de historias sobre vampiros o sobre reinas en palacios de corrientes de aire.

lunes 22 de marzo de 2010

63... un año en una noche

Hace poco pasó eso que deseé, de que pasara un año en una sola noche, un año lleno de cambios, de idas y venidas y de una vuelta que imaginaba para siempre. Ilusa. De nuevo se abre la puerta, pero esta vez no la abro yo, le quita el pestillo y me la enseña, me invita a cruzar el umbral con palabras de falsas esperanzas y cien agujas clavándose en el pecho. Ahora el Dios de esta religión monoteísta se llama "necesito tiempo para pensar", sé que es el nuevo Dios porque todas las respuestas te llevan a Él, a Él se remiten todas las preguntas y en Él están todas las respuestas.

Estos días pinto paredes intentando encontrar el color del que me vestiré, el color de mis palabras y de mis sueños rotos. Cielo, te lo dije hace tiempo, una oportunidad es la dosis exacta, a partir de ahí, se empieza a caer en un bucle sin fin, y mis pulmones no me perdonarían más temporadas como ésta.

Sin ganas de leer, ni de escribir, viendo difícil recoger magdalenas y mimos esta vez, y de nuevo queriendo que el tiempo ayude a calmar sentimientos, pidiéndole a Cronos que haga la vista gorda y me dé unos segundos de ventaja, que el tiempo corra más rápido para mí.

Felicidades superatrasadas Sr. A, tal vez ahora entienda un poco mi desconexión y mi cabeza que no está donde tendría que estar. No le he llamado porque tengo la sensación que solo llamo para contar desgracias.