
Estaba esperando la publicación de
esta novela en candeletas, después de haber leído
Sé que mi padre decía tenía más ganas de Sr. Uribe. Una tarde gris, tras contarle mis penas a Sr. A, me acercó a ver a su librera... con la pequeña sorpresa de que tenía esperando dos ejemplares de la última novela de Willy para nosotros. después de acabar de leer el que estabamos leyendo cada uno, nos pusimos de acuerdo para pasar un domingo con Sera Idókiliz, acompañarle en su huída por una tierra inóspita.
Me prometieron que no me quedaría indiferente, y así ha sido. Voy a intentar dar una pincelada sobre la novela, aunque siento que no pueda plasmar mis dudas ni mis conclusiones, ya que no es una novela al uso, en la que contando un poco del principio puedes dejar entrever qué pasará, o por dónde tirará la acción, y no quiero desgranarle la trama a nadie... es difícil de explicar, teneis que leerlo para entenderme.
Para empezar, un aspecto que creo que cae por su propio peso, y que sí puedo decir con todas las palabras: la escritura de este hombre es impecable. En muchos libros no te paras a pensar en el estilo literario, te centras en la historia porque es lo único que hay; en cambio, en
Cuadrante Las Planas salta a la vista lo bien escrito que está, los diálogos son como sacados de una grabadora que ha escuchado atenta a los personajes, una reproducción asombrosa con palabras reales, reacciones espontáneas, y silencios que no te los tiene que contar porque sabes que están ahí. He notado el peso del sudor corriendo por el cuerpo bajo el sol en el desierto, el olor del agua de lluvia dentro de una tinaja, el dolor de pies que supone caminar durate horas por un paraje innerte paralelo a las vías de un tren abandonado. Me quito el sombrero ante usted Sr. Uribe.
Para continuar, decir que igual que en
Sé que mi padre decía las ciudades, los pueblos y los lugares, se convierten en un tercer personaje, que influyen sobre el protagonista, no son sólo el telón de fondo de la acción, sino que la condicionan totalmente, el autor elige al detalle el paisaje donde se desarrolla cada escena, porque si lo cambiara de sitio, no sería lo mismo, la reacción de los personajes habría sido diferente. Se hace evidente la importancia que tiene el lugar donde se desarrolla cada acción al querer el protagonista ponerle nombre propio a todos los puntos clave por donde pasa. De nuevo todo descrito al milimetro, pero con usar unas pocas frases tiene suficiente, no necesita tres páginas de descripción pura y dura para ponerte en el lugar y convertirte en una espectadora silenciosa que lo ve todo como si fuera Gran Hermano, o un reportaje de naturaleza salvaje.
Si fuera una novela al uso, hubiera seguido la "reseña" explicando que "Tras un año y medio en La Coquita, el dueño de la casa obliga a Sera Idókiliz a abandonar su refugio, éste atravesará el Cuadrante Las Planas (un desierto que han cuadriculado para vender por parcelas) para regresar a Bilbao, donde aún tiene cuentas pendientes y por el que se refugió en La Coquita, en el camino se encuentra con personajes de todas las calañas, a cada cual peor. Un viaje de un vasco que aunque esté a miles de kilómetros de las calles grises de su ciudad, sigue cargando a sus espaldas con una sociedad hermética, en las que algo como unas pintadas amenazadoras en un portal no merecen ser borradas porque se sabe que estarán de nuevo al día siguiente, en las que la respuesta ante los violentos suele ser bajar la cabeza y mirar para otro lado". Pero ya he dicho que con una reseña normal no sería capaz de explicar lo que me ha producido leer este libro. Es un libro que cuando lo terminas y lo cierras eres incapaz de coger otro y empezar de nuevo con una historia diferente. Cuando terminas la última frase de
Cuadrante necesitas coger el teléfono y hablar sobre él, y poner tus opiniones con las de otra persona, y mientras me iba oyendo hablar iba sacando unas conclusiones que ni yo misma me esperaba, alejadas totalmente de mi primera conclusión.
Como no puedo contar más sobre la trama de la novela, porque sería una pena que diese pistas, porque sinceramente creo que es una novela que HAY que leer, escribiré la conclusion que he sacado de leer entre líneas al cerrar el libro. Espero no ir muy desencaminada, y que el Sr. Uribe me perdone si estoy totalmente equivocada, supongo que cada libro depende mucho de la persona que lo lee, y de la etapa de su vida por la que está pasando. Ahí voy.
Y es que todos pensamos que somos buenas personas, que las cosas malas que nos pasan son por culpa del resto del mundo, pero si nos ponemos a ser sinceros con nosotros mismos, a desnudarnos ante el espejo y admitir nuestros actos, nos damos cuenta de lo desfigurados que a veces nos vemos. Vale, la gente nos hace daño... pero ¿no hacemos daño nosotros a la gente? aunque sea sin quererlo, y eso es difícil de admitir, y hasta que no nos lo dice alguien desde fuera, no somos capaces de ver que criticamos lo que nosotros mismos hacemos, en ese punto la historia es grabada desde la cámara subjetiva de nuestros ojos y desde una cámara objetiva y externa, y una misma historia pasan a ser dos historias que a veces distan mucho la una de la otra.
Felicidades Sr. Uribe por esta novela. Me quedo esperando la siguiente, que me da igual que sea de novela negra o de "intriga" que es como definiría yo esta, porque es intrigante el viaje que hace cada persona hacia el centro de sus miedos, allí donde se cuecen los sentimientos, tanto de amor como de rábia de las buenas.
¿Me ha gustado? Por supuesto, tengo lo que me prometieron, una novela que no deja indiferente.
¿Lo recomendaría? ¿Y quién no? Dejémonos de historias sobre vampiros o sobre reinas en palacios de corrientes de aire.